miércoles, 10 de agosto de 2016

Mi pareja me pega, pero no quiero perderlo

“¡Mi novio me pegó una cachetada pero siento que fue por mi culpa AYUDENME!, ¿Le pegué a mi novia y estoy arrepentido… qué hago para que me perdone?, Mi esposo me pegó anoche y no sé qué hacer el día de hoy. Consejos por favor... me siento muy triste”.

Este tipo de mensajes se observan con frecuencia en la red, y en la consulta psicológica. Gente solicitando ayuda y consejo. Aunque la mayoría son mujeres, también hay hombres, los menos, quienes viven esta situación de violencia intrafamiliar.

El Dr. Ernesto Lamoglia, psiquiatra, menciona que: “Cualquier relación que cause dolor a una de las partes es destructiva, no importa cuánto cariño pueda haber. Nadie merece ser maltratado.  Una relación dolorosa es algo que nadie desea en su vida”. Cualquier relación donde esté presente el abuso y el daño físico o emocional es una relación enferma, anormal.

Las relaciones destructivas son más comunes de lo que pudiéramos suponer. Cualquier persona puede ser un enfermo emocional. Muchas de las personas que practican hoy la violencia en sus hogares, fueron jóvenes que vivieron esta situación, y que después como adultos han replicado el mismo patrón. Algunos de ellos proceden de familias con violencia, otros no.

Lo más peligroso de una relación destructiva es permanecer en ella. Una persona sana debe alejarse. Es importante reconocer el abuso sin importar de quien provenga de: familiares, amigos, novios, compañeros o maestros e incluso en el trabajo. En una relación destructiva, la conducta del abusador y la víctima son anormales. La relación cada día es más peligrosa, de los insultos se pasa a los golpes en cuestión de minutos. Ambos sujetos están enfermos y requieren ayuda profesional si desean salir de esa relación enferma, solos difícilmente lo van a lograr. Las personas violentas no están buscando a quien maltratar, tampoco las víctimas están conscientes de que buscan un maltrato y, sin embargo, ambos se encuentran. Cuando alguien depende sentimentalmente de otra persona, su vida puede convertirse en un caos emocional, y hará lo que sea necesario para retenerla, hasta aceptar todo tipo de vejaciones.

El abuso o maltrato físico busca causar dolor, lesionar con o sin objetos son formas de violencia física. A veces las lesiones son evidentes y en otras no. La violencia más dañina para un menor es el abuso sexual. Es un crimen penado por la ley. Sea causado por el padre u otra persona es un crimen aberrante y no debe ni puede permitirse. La pornografía, el exhibicionismo, la prostitución infantil, ser forzado o presenciar el acto sexual de otros, son formas de abuso sexual. Quien convence, obliga o permite a un menor de edad a realizar cualquiera de estos actos es un delincuente que debe ser denunciado.

El abuso emocional puede ser igual de dañino, y más difícil de identificar, pero las heridas duelen igual, por más tiempo y dañan el carácter, es violencia disfrazada. El desgaste psicológico es devastador. Ataca la identidad de la persona, disminuye gradualmente su individualidad, rebaja su autoestima, sin compasión, ni respeto.

Muchos padres abusan emocionalmente de sus hijos, los hombres de sus esposas o viceversa, maestros de sus alumnos, superiores de sus inferiores o un amigo del otro. El agresor lo disfraza, una pregunta, un sarcasmo, una burla, una indirecta, una sonrisa o una simple observación; busca herir, y trata de hacerlo en público para que hacer más daño. Puede ser muy leve, es constante, lenta y sutil. No deja rastros físicos. Los ataques velados son tan cotidianos que parecen normales. El agresor intenta manipular a su víctima, hacerlo sentir culpable. Desestabiliza a la víctima y lo somete completamente, se bloquea y no reacciona o lo hace con miedo, lo cual exacerba la ira del abusador. Cae en un círculo vicioso de estrés, depresión y dolor, mucho dolor.

El hogar, que debería ser un espacio de solidaridad, apoyo mutuo y crecimiento
personal se convierte en un infierno para todos los miembros. Temen que en cualquier momento pueda producirse un episodio caótico; el miedo es constante, cotidiano. La vida de los demás gira en torno de la persona violenta, tienen miedo a hablar o hacer cosas que desate la furia del agresor. La relación es desigual, con la superioridad del agresor y la posición vulnerable de la víctima. La comunicación se vuelve difícil.

Se sospecha de abuso cuando se perciben los siguientes síntomas:
1.       Moretones, cortadas, quemaduras, huesos rotos.
2.      Signos de depresión y patrones alternados de subidas y bajadas de peso.
3.      Daños autoinfligidos, cambios en la alimentación, mencionar el suicidio.
4.      Dificultad en la relación con los padres o figuras de autoridad.
5.      Problemas para manejar la ira.
6.      Bajas repentinas en las calificaciones
7.      Alejamiento de amigos o cambio del tipo de amistades.
8.     Abandono de actividades que antes disfrutaba.
9.      Actitud delictiva o agresividad en la escuela.
10.  Promiscuidad
11.   Problemas con la autoridad, incluyendo robo y vandalismo.
12.  Consumo de drogas y consumo de alcohol.
13.  Conducta escapista.

Comportamientos comunes de una relación destructiva:
1.      El agresor se adjudica el derecho de controlar la vida y conducta de su pareja
2.     La víctima renuncia a personas y actividades eran importantes en su vida.
3.     El agresor desvaloriza las opiniones, sentimientos y logros de su pareja.
4.     Cuando la víctima hace algo que le disgusta al agresor, éste vocifera, manotea, amenaza o castiga con un silencio colérico.
5.      La víctima, a fin de no disgustarlo, tienta el terreno y ensaya lo que le dirá. Vive con miedo constante.
6.     La víctima se confunde ante los bruscos cambios de su pareja que, sin manera de preverlos, van del dulce encanto a la cólera.
7.      La víctima se siente perpleja, desorientada o fuera de lugar frente al otro.
8.     El agresor es sumamente celoso y posesivo.
9.      El agresor culpa a su pareja de todo lo que funciona mal en su relación.

Sabemos que las relaciones perfectas no existen, siempre habrá diferencias que habrá que conciliar y negociar,  y a veces alguien tendrá que ceder. El problema es cuando quien cede siempre es el mismo.

Recomendaciones:
1.       No se quede callada(o). El silencio es el principal aliado del agresor.
2.      Eleve su autoestima y libérese de sentimientos de culpa.
3.      Termine la relación de manera tajante y definitiva. Aun cuando le signifique mucho dolor.
4.      Busque ayuda profesional para resolver el problema de la dependencia, y evite otra relación de abuso y repetir el ciclo.


Referencia: Lamoglia, E. (2003). El amor no tiene por qué doler: Cómo reconocer una relación destructiva. Centro de educación emocional y servicios psicológicos.

viernes, 5 de agosto de 2016

Las mascotas, excelentes auxiliares en el tratamiento psicológico

Las mascotas son parte fundamental en la vida de muchas personas. Además de brindarnos compañía, afecto, cariño y lealtad, se convierten en  un valioso integrante de nuestras familias.

Estudios recientes, han demostrado que pueden hacernos sentir la vida más llevadera y ser seres humanos más responsables, sanos y felices. Así también, ha quedado claro que las mascotas ayudan al ser humano a aumentar su salud física y contribuyen en el tratamiento de problemas mentales, de conducta y a alargar nuestra esperanza de vida.


Entre los problemas emocionales en los que los animales de compañía pueden ayudar a las personas, están los estados depresivos, los traumas y en los procesos de duelo (fallecimiento de familiares o amigos y en problemas de separación de la pareja). Lo anterior, no excluye el apoyo social que es muy necesario.

Existen lugares especializados donde se realizan zooterapias (terapia asistida por animales), donde el objetivo consiste en facilitar el contacto humano con el animal, y mejorar la estabilidad emocional en aquellos pacientes que han mermado o perdido la motivación frente a la vida, causado por diferentes motivos como enfermedades crónicas o terminales, trastornos permanentes o dolores físicos y/o emocionales.

Es un auxiliar también en problemas de atención y aprendizaje, control de la ira y el miedo bajo determinadas circunstancias. Se utilizan actividades tales como juegos, actividades recreativas y divertidas donde se enseña,  especialmente a los niños, a cambiar las actitudes negativas por otras positivas.

Entre los beneficios que aporta el contacto con animales están: favorecer la recuperación de estados depresivos, ayudar a modular la ansiedad o ayudar a la recuperación de enfermedades físicas, dada la estrecha relación entre el cuerpo, la mente y las emociones.

El contacto con los animales induce sensaciones placenteras en la persona y la sensación de tranquilidad. La interacción entre el animal y la persona, crea lazos afectivos que ayudan en la recuperación de los procesos emocionales, favorecen el contacto social y aumenta el interés por el entorno, ayudan a romper la falta de comunicación, aumentan la autoestima y disminuyen los sentimientos de soledad.

Los estudios realizados sobre la terapia con animales constatan cambios en el sistema inmunológico y en la generación de sustancias moduladoras del sueño y de procesos dolorosos.

Estudios más actuales indican que interactuar con los animales ayuda reduciendo la evolución del deterioro cognitivo, disminuye la agresividad y la agitación, reduce los efectos de la hiperactividad y los trastornos del humor, o disminuye el impacto del estrés de la vida diaria.[1].

El contacto cotidiano con los animales de compañía, son un excelente auxiliar de cualquier terapia psicológica realizada por un profesional.




[1] http://www.saludmental.info/Secciones/clinica/animalesterapeutasmarz06.htm

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mi primer bebé fue una prueba de fuego en nuestra relación de pareja

Junto con la alegría y la ilusión de la llegada de un nuevo miembro a la familia, surgen discusiones. La escasez de tiempo, el aumento de actividades, mayores gastos, dudas y temores, nuevas decisiones que hay que tomar de común acuerdo... Pero también, seguir siendo pareja además de ser padres.

Para lograr compaginar ambas relaciones, la pareja debe hacer un esfuerzo, superar las dificultades del día a día, conversando, logrando acuerdos, repartirse las responsabilidades para permitir que su relación mantenga el equilibrio.
¿Complicado? Es cierto. Pero existen pautas que facilitan el proceso y que ayudan a disfrutar con más intensidad una etapa tan especial y emocionante como es el primer año con el bebé.

La llegada de un bebé a casa genera cambios en la vida de la pareja. En algunos casos son cambios positivos, en otros, no tanto. Las noches en vela se convierten en un martirio para quienes no se encuentran preparados. La noche y el día se han vuelto frenéticos. El pequeño miembro de la familia exige cuidados que alteran los nervios hasta de la pareja más enamorada. Es la madre quien asume, en mayor medida, las atenciones del recién nacido.

La dinámica familiar ha cambiado, las prioridades de la madre cambian, anteponiendo los cuidados y cariños que antes prodigaba a su pareja, y que ahora los dirige hacia la pequeña criatura. Este cambio en el hogar puede crear un cierto distanciamiento de la pareja, ya que el padre se siente desplazado y que pasa a un segundo plano.

Como sabemos, los hijos no traen manual ni instructivo, y mucho menos un botón de apagado y encendido. Su hijo es un desconocido y, por supuesto, están expuestos a cometer errores. Aunque, si se aplican, tratarán de evitarlos. Ahí les van unos consejitos:

  1. Los padres y las parejas perfectas no existen, así que el cuidado del bebé les corresponde a ambos. Y deberán de organizarse bien o pedir ayuda.
  2. Aunque el cuidado del bebé exige mucho tiempo, deberán procurarse un tiempo libre o buscar quien lo atienda mientras se dan su tiempo como pareja. Ser padres, no es una limitante para seguir su romance. Muchos padres jóvenes cometen ese error, lo que los conduce al fracaso.
  3. Documentarse como padres, en revistas especializadas y no en cualquier revista del corazón. Así como libros y personas con probada experiencia y conocimientos como médicos pediatras y ginecólogos. Recuerden que automedicarse es muy peligroso.
  4. Se requiere mucha paciencia, amor y buen humor.

Siempre que tengan diferencias de opinión, porque las habrá, tómense un respiro, discútanlo, razónenlo, lleguen a acuerdos. Nadie dijo que cuidar de un bebé fuera tan fácil, eso sólo pasa en las películas rosas. La vida está llena de dificultades, pero si son inteligentes, porque lo son, su matrimonio saldrá fortalecido después de cada desavenencia.


Si no encuentran el punto de coincidencia, busquen ayuda profesional y nunca renuncien a su sueño ante la primera adversidad.

domingo, 31 de julio de 2016

Todos mienten

La mayoría de la gente  ̶ si no es que toda ̶  cuenta, alguna vez, alguna mentira en su vida, y no falta quienes lo hacen todos los días. Aunque algunas mentiras son más graves que otras, y en algunos casos no es visto como algo muy malo. Incluso algunas mentiras son catalogadas de “piadosas” o blancas, aun cuando no deja de ser una mentira. Y los seres humanos, al parecer, somos compulsivamente mentirosos.
Una de las razones por las cuales mentimos es para conseguir determinados fines.
A menudo, cuando hacemos algo que los demás desaprueban y en consecuencia se espera un castigo, sea físico, una señal de disgusto o de rechazo, es entonces cuando negamos lo que haya que negar y, si es posible, señalamos a otros como responsables.
Mentimos para evitarnos la vergüenza. Nos imaginamos lo que otros están pensando de nosotros y suponemos una silenciosa pero penosa desaprobación. Perder la posición social nos causa vergüenza, lo suficiente como para que nos mintamos para reducir el impacto sobre nuestra estima.

Mentimos también para obtener beneficios materiales, para negociar un mejor precio, para conseguir cosas sin costo, y para obtener beneficios inmerecidos.
Buscamos obtener ventajas contando historias falsas sobre méritos deportivos, conocimientos, premios obtenidos, etc., con el fin de atraer la admiración de otras personas, sea en el aspecto romántico, en el empleo o sólo por sobresalir en el grupo de amigos.
Decimos maravillas sobre cualquier artículo que tratamos de vender, como en la venta de un automóvil o cualquier objeto usado y que está en malas condiciones.
Un niño miente diciendo que ya ha terminado su tarea con el fin de conseguir que lo lleven al cine.
Cuando pretendemos mostrar una buena imagen. Particularmente, en situaciones sociales, románticas y de trabajo, en las que necesitamos que otros piensen que somos competentes y exitosos con el fin de obtener su aprobación y las recompensas que se pueden obtener. Es bastante común, también, en las entrevistas de trabajo, donde inflar el currículum vitae es frecuente.
Una razón más socialmente aceptable, deseable, y quizá, necesaria de mentir es para ayudar a los demás, especialmente a amigos y familiares. Aunque en realidad, estemos ganando tanto o mayor beneficio para nosotros mismos.
A veces evitamos decir cosas a otras personas más por su beneficio que por la nuestra. Por ejemplo, diciendo que estamos bien cuando sabemos que si decimos la verdad, podría afectar a otra persona. Las mentiras también se utilizan a menudo para salvar el propio pellejo.
Cuidar las apariencias significa ayudar a sostener la estima de los demás y evitar la vergüenza, como cuando no decimos la toda verdad en vez de mentir abiertamente. Por ejemplo, si nos encontramos con una persona con mal aliento y evitamos señalar este problema.
Otra manera de contar mentiras es cuando ayudamos a otros a evitar problemas; por ejemplo, les damos una coartada diciendo que estaban con nosotros y no en alguna situación comprometida, aunque debemos de evitar cometer perjurio, mintiendo en la corte para salvar a nuestros amigos.
No se nace mentiroso; sin embargo, aprendemos desde muy pequeños y muy rápido sobre lo que funciona y lo que no. Se desarrolla la astucia natural y pronto se empieza a mentir con el fin de evitar castigos y para recibir recompensas.
Los primeros engaños son evidentes, como cuando un niño esconde algo detrás de la espalda, y dicen que no lo tienen. Al poco tiempo aprenden a ocultarlo en otro lugar, ponen cara de sorpresa y de ofendidos cuando sus padres se atreven a acusarlos. De hecho, cuando los niños son castigados por mentir, en lugar de hacerlo menos, a menudo sólo mejoran sus técnicas.
Otro método es la justificación como recurso para aceptar lo sucedido, pero que era la mejor opción. Cuando la culpa es difícil de evitar, los niños rápidamente inventan historias que justifican su comportamiento. Como el cuento de Pinocho, estos pueden elaborase rápidamente para cubrir sus fechorías, usando su creatividad natural para elaborar cuentos creíbles.
Siempre que tienen la posibilidad de engañar sin ser detectados, la mayoría de la gente lo hace. Esto se observa en el robo de pequeños adminículos de oficina del lugar de trabajo, pareciera que llevarse a casa una pluma no parece molestar a nadie. Lo mismo ocurre con la mentira. Las mentirillas y pequeños engaños se ven como aceptables, como sucede en muchos círculos sociales.
Como hemos podido constatar, la mentira está presente en muchos casos, justificada o no. Entonces, ¿podemos concluir que todos mentimos? Esa respuesta se las dejo a cada uno de los lectores.

Por mi parte, pienso que lo mejor es que tratemos de evitar que la mentira sea nuestro estilo de vida, lo normal. Si es usted padre, inculque valores a sus hijos y predique con el ejemplo. Enseñemos a nuestros hijos que mentir no es correcto, en lugar de castigarlos por decir mentiras. Es preferible prevenir que corregir.

sábado, 30 de julio de 2016

¿Me estaré volviendo loca, o qué tengo?

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se presenta de muy diversas maneras. La padecen aquellas personas que sufren intensas reacciones de preocupación, alta activación fisiológica, inquietud o impaciencia, fácil fatigabilidad, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del sueño, etc.
Las circunstancias de la vida diaria suelen ser las áreas más comunes de preocupación con temas tales como: la familia, los amigos, las relaciones interpersonales en general, el dinero, el trabajo, los estudios, el manejo de la casa, la salud propia y de otros. Las preocupaciones pueden derivarse de cuestiones poco importantes tales como faenas domésticas, reparación del coche, llegar tarde a un sitio o a una cita. Sin embargo, son las preocupaciones sociales las que parecen pesar más a la hora de predecir la tendencia general a preocuparse, en comparación con las preocupaciones físicas o económicas. En el caso de los menores, es más difícil de reconocer en qué medida sus preocupaciones son incontrolables. Es especialmente importante lo que puedan aportar los padres en este tema.
Cuando a una persona se le dictamina este tipo de trastorno, su cuadro sintomático es similar al de otras que tienen el mismo trastorno; sin embargo, los síntomas varían mucho entre uno y otro afectado. En lo que coinciden todos ellos es que muestran niveles muy altos de ansiedad casi todo el tiempo. La ansiedad puede ser provocada por interpretaciones erróneas, pensamientos anticipatorios, etc. La ansiedad puede provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Arturo Bados López, profesor de psicología de la Universidad de Barcelona nos ofrece algunos ejemplos del TAG:
a) Una madre preocupada de que la comida que preparaba a su bebé estuviera muy caliente y le pudiera quemar, o si no lo oía llorar por la noche y pudiera ahogarse, y que el bebé pudiera enfermar gravemente o morir si lo descuidaba.
b) Un periodista preocupado de no parecer inepto a la gente que entrevistaba, q que su jefe rechazara sus artículos, que los lectores desaprobaran lo que escribía, de si sus compañeros podían estar juzgando todo lo que hacía y si pudiera perder el empleo por cometer un error grave.
c) A un psicólogo clínico en formación le preocupaba tratar inadecuadamente a sus pacientes, a cada llamada telefónica quizá un paciente había recaído o se había intentado suicidar y por si su supervisor desaprobaba lo que hacía.
d) Una estudiante estaba preocupada porque creía no rendir lo suficiente, no estar a la altura de sus compañeros, no tener el tiempo suficiente para prepararse, temor a no superar los exámenes y tener que abandonar la carrera.
e) Un paciente se preocupaba por los comentarios que hicieran los amigos de su forma de vestir, por no tener opiniones tan fundadas como ellos y por si podían hacerlo a un lado. 
f) A otro paciente le preocupaba que él o alguien de su familia cayera gravemente enfermo, la posibilidad de quedarse sin trabajo o que su pareja le abandonara.
Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación por sí solo. Por ello, es importante, en estos casos, recurrir a un especialista quien le guiará en la recuperación de su salud emocional. El TAG debe diagnosticarse adecuadamente y, así, evitar confundirle con otros síntomas de ansiedad o fobias.

Referencia: Centro Alternativa Psicológica Integral

miércoles, 27 de julio de 2016

¿Se acabó el amor, o lo mató el aburrimiento?


Amor es una palabra que tiene tantas definiciones como personas hay en este planeta. Podríamos revisar varios volúmenes de definiciones sobre el amor y no encontraríamos una única definición. Sin embargo, en lo que todos coinciden es en que se trata de uno de los más bellos sentimientos, una emoción donde lo más importante es dar y no tanto el recibir.

Todos los seres humanos tenemos una necesidad imperiosa de sentirnos amados y de amar a alguien. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan debido a la rutina, el conflicto y el sufrimiento. Y, a pesar de que existan muy buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo. Entonces ¿el amor acaba?
Veamos el caso de Paulina y Jorge, quienes llevaban casi 6 años de matrimonio y sus vecinos los conocían como una pareja feliz. Sin embargo, al interior del hogar, las cosas no eran igual. Hacía algunos meses que Paulina empezaba a notar que Jorge había cambiado y ya no le dedicaba el mismo tiempo, ni la atención de los primeros años. “Quizá  ̶  pensó ella nos hace falta tener un hijo, pero yo aún no estoy preparada, quiero realizar mi sueño como profesionista y quizá después…” Paulina acababa de terminar su carrera de relaciones internacionales y deseaba poder colocarse en alguna firma importante de la ciudad. Por su parte, Jorge, tampoco pensaba en un bebé, su mente estaba puesta en la gerencia regional de la casa de pinturas para la que laboraba, y que le absorbía mucho tiempo.
¿Entonces, qué pasa en la vida de estas parejas que no logran ser lo felices que eran al principio de su relación?
Después de cierto tiempo de convivencia, muchas parejas caen en lo rutinario, el sexo ha pasado a un segundo plano y la relación de la pareja se ha convertido en una inercia de acontecimientos, por demás, predecibles, carentes de sorpresas, sin que nada nuevo o interesante suceda. La desagradable sensación de que no existe nada nuevo que decirse, las interesantes conversaciones interminables de antaño se han  convertido en pesados silencios. La rutina y el aburrimiento se han convertido en los inseparables compañeros de la pareja; suele acabar con la relación de pareja cuando se familiarizan con la mediocridad, con la tibieza, se pierde la novedad, el interés, el objetivo de la relación. El aburrimiento es un estado emocional desagradable que se produce cuando deseas estar implicado en una actividad satisfactoria, pero no consigues hacerlo.
Según Jessica Schainer, psicóloga clínica experta en relaciones de pareja, existen cinco posibles razones:
1.   Falta de motivación. Es la principal causa de una relación de pareja aburrida. Esto sucede cuando dejan de haber estímulos tanto internos como externos que dirijan la relación hacia algún proyecto en conjunto.
2.   Intereses individuales. Es posible que alguno, o ambos, retomen anteriores aficiones e intereses, o bien que los proyectos personales de ambos sean tan diferentes que no les permita construir uno juntos.
3.   Falta de comunicación. La ausencia y falta de atención, aun estando presentes, aniquila la convivencia. Los mutuos intereses, así como las emociones y sentimientos que los ligan, deben ser privilegiados para volver a soldar el vínculo.
4.   Carencia de detalles. Con el paso del tiempo, las parejas pierden las buenas costumbres, dejan de tratarse bien y descuidan los detalles que pueden mantener viva la ilusión y la pasión, lo cual los lleva a la rutina y falta de expectativas respecto al otro.
5.   Culpas y resentimiento. Cuando el resentimiento llega a nuestras sus vidas, entonces también se presentan las dudas sobre la pareja, sobre la continuidad de la misma, sobre toda nuestra vida con esa otra persona especial, y comenzamos a culparla de lo mal que nos sentimos.
El amor surge de la novedad y la pasión de los primeros encuentros amorosos, pero con el tiempo, el reto del amor es mantener ese mismo interés aun cuando la novedad haya pasado a un segundo término. Si dejamos que la vida pase, la sensualidad se apaga y se vuelve todo tan predecible y rutinario, que el aburrimiento se apodera de nuestras relaciones. Cada día la intimidad va perdiendo terreno frente a la rutina, las palabras  son sustituidas por el silencio y la indiferencia.  Poco a poco la relación pierde interés y olvidamos los gestos explícitos de expresar nuestro amor, ternura, dedicación a quien vive con nosotros.
Son muchos los problemas que enfrentamos a diario: el cansancio del trabajo, la vida atropellada en las grandes ciudades, el ruido, el tráfico, el desempleo, los problemas familiares o con los compañeros del trabajo, etc. Todo  ello apenas nos deja tiempo y humor para llegar a casa a descansar. Y ¿el sexo? lo dejamos para un momento más propicio, volviéndolo progresivamente menos atractivo en nuestras vidas. De esta manera, la rutina diaria se vuelve nuestra compañera, por lo que no es de extrañarse que el aburrimiento contamine aquello que quedaba de bueno.
¿Qué pueden hacer Paulina y Jorge? Mantener vivo el romance, la seducción, la creatividad y el erotismo. Hay mucho trabajo interno y profundo qué hacer en los asuntos del corazón. El amor requiere perseverancia, imaginación, creatividad, no con esfuerzo sino con dedicación. Y no siempre se logra hacerlo solos. A veces es necesario la ayuda y guía de un profesional, ésta y muchas parejas, pueden reencontrase y vivir una vida plena, de armonía.

martes, 26 de julio de 2016

La Asertividad: El camino hacia una sana Autoestima

A lo largo de nuestra vida, las personas ejercemos derechos no escritos, los cuales olvidamos o no tenemos conciencia de ello a pesar de que afecta a nuestra propia estima. Estos derechos, sin pretender lastimar a otros, preservan nuestra identidad y nos recuerda que todos estamos al mismo nivel que todos los demás.

En las relaciones de pareja, con frecuencia, se violan estos derechos y es muy importante que los pongamos en práctica tantas veces como sea necesario.

Muchas parejas, cuando llegan a la consulta, muestran desajustes en su funcionamiento porque uno o ambos cónyuges se comportan en forma agresiva o pasiva que conducen al otro a respuestas inadecuadas que afectan su comunicación.

La buena comunicación es el pilar básico en el que se apoya la relación de pareja, y es ahí donde se manifiestan los comportamientos asertivos o no. La carencia de habilidades y estrategias para comunicarse de forma adecuada es uno de los motivos más recurrentes en los conflictos de pareja. Muchas personas no saben cómo manifestar correctamente sus sentimientos, enfados o peticiones a su pareja, esperando a que el otro "adivine" qué nos falta o qué esperamos de él. Por ello, la importancia del lenguaje asertivo que comunique, no esperando que "sobrentienda" con nuestros gestos.

Algunas personas, con toda razón, pensarán: eso suena muy bien, pero ¿cómo puedo llevar a la práctica la asertividad?
Pues bien, no sólo las parejas, sino todas las personas, necesitan saber cómo traducir estos principios en conductas y actitudes concretas.

Existen técnicas que pueden sernos de gran utilidad para ser más asertivos en nuestras relaciones con las demás personas, que pueden aplicarse según la necesidad o situación en la que nos encontremos, y dependiendo de nuestra propia personalidad.

Son muchas las técnicas y las formas de utilizar la asertividad que no nos alcanzaría este espacio, por lo que pondremos sólo algunos de los ejemplos prácticos que propone Olga Castanyer Mayer-Spiess:
  1. Es más apropiado hacer una petición que una demanda. Las primeras demuestran respeto por el otro y mejoran la comunicación. Es muy distinto escuchar: "¿puedes apagar la tele mientras hablamos?” que "¡cuando estamos hablando, quiero que apagues la tele!"
  2. Es mejor hacer preguntas que acusaciones. Las acusaciones sólo desencadenan defensa y no llevarán, por lo tanto, a ningún lado. Es diferente, aunque signifique lo mismo, decir "¿me estás escuchando?" que "¡otra vez no me estás escuchando!"
  3. Al criticar a la otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre”; mientras que hablar de lo que hace sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".
  4. No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un estallido que conduciría a una hostilidad destructiva.
  5. Discutir los temas de uno en uno, no "aprovechar" que se está discutiendo sobre la impuntualidad de la pareja para reprocharle de paso que es un despistado, un olvidadizo y que no es cariñoso.

En conclusión, la asertividad es un modo de vida y no esperes ser asertivo con una sola explicación. Se requiere intentar y corregir, volver a intentar y volver a corregir esta técnica, además de paciencia. Puedes necesitar ayuda de un psicólogo para mejorar tus relaciones sociales, de trabajo, de familia o de pareja.