Salud y belleza

miércoles, 4 de octubre de 2017

Epicteto de Frigia, su importancia en la psicología

Antecedentes

Epicteto nació en el año 55 en Hierápolis de Frigia (actualmente Pamukkale, en el sudoeste de Turquía). Cuando llegó a Roma era un niño esclavo de Epafrodito quien, a su vez, fuera esclavo y secretario del emperador Nerón. A instancias de Epafrodito, estudió con el filósofo estoico Musonio Rufo.

Se desconoce la fecha en que Epicteto obtuvo su libertad. En el año 93 fue exiliado por el emperador Domiciano, junto con los restantes filósofos residentes en Roma. En Nicópolis, al noroeste griego, abrió su propia escuela. Entre sus alumnos se encontraba Flavio Arriano, quien llegaría a ser un respetado historiador bajo Adriano. Según Orígenes. la fama de Epicteto fue tan grande que mereció más respeto en vida del que había gozado Platón,.

La persona de Epicteto era defectuosa; cojeaba. Todas las calamidades de su edad, estado y cuerpo sirvieron de recomendación a su alma: siguió, enseñó y obró la secta estoica. Epicteto encerró toda su doctrina en estas dos palabras: “Sufre, abstente”.


Filosofía de Epicteto

El conocimiento de la propia naturaleza, según Epicteto, permite discernir aquello que el cuerpo y la vida en común exigen del individuo, y de lo que no. Y que la virtud consiste en no dejarse guiar por las apariencias, sino por la motivación de actuar racional y benevolentemente pero, sobre todo, aceptando el destino individual predeterminado por Dios[1].

Desde su contemplación, observación detallada y profunda, Epicteto logra ver  lo que los demás no. Las personas mundanas percibimos el mundo según las apariencias, Epicteto lo observa tal cual es; como filósofo, observó la conducta humana y nos transmitió su comprensión.

En su Enchiridion, Picteto nos dice: “Las cosas en sí no nos lastiman, ni entorpecen nuestra vida. Tampoco los demás lo hacen. Pero la forma como los percibimos es otro asunto; son nuestras actitudes y reacciones las que nos causan problemas.” En otras palabras, Lo que sucede a las cosas o a las personas, los hechos, no nos lastiman; nos lastima nuestras actitudes y reacciones hacia ellos.

Entendamos que el mundo es como es, es inmutable y lo que nos afecta es nuestra percepción de los sucesos. Todo en el mundo sucede y punto; no ocurren con una intención. Es la persona quien le da sentido y finalidad a los eventos. Esto es lo que nos causa problemas. Es nuestra actitud y la forma como asumimos los hechos y la manera como reaccionamos frente a ellos.

El mundo es complejo y si aprendemos a observar, aceptaremos que las cosas suceden. Y que si ocurren en mi entorno cercano me afectan más que si suceden en un lugar remoto. Es el pensamiento y la subjetividad los que le dan significado. Si comienzo a aceptar que el mundo es como es, que a diario ocurren cosas y que éstas pueden beneficiarme o a perjudicarme, estaré preparado para cuando sucedan; lo que antes me parecía terrible, ahora lo aceptaré como una posibilidad de las tantas que a diario pueden pasar.

Si experimento una acción que considero mala y la percibo en el instante, me angustiará mucho, ya que la estoy viviendo en ese momento. Pero si en el momento que me ocurre me sustraigo a la realidad y la contemplo en el tiempo y me adelanto unos años, me doy cuenta que el dolor, la angustia o la afectación cederá, entonces la experimento menos angustiosa ya que sé que existía la posibilidad de que ocurriera y que con el tiempo la asimilaré.

Su importancia en la Psicología

Dentro de la psicología cognitiva conductual, el enunciado de Epicteto reviste una importancia crucial. Observamos que lo que nos afecta a nivel cognitivo no son propiamente los hechos sino la manera en que los interpretamos. Sufrimos por lo que nos imaginamos podría suceder, pero si ponemos atención a los hechos, la gran mayoría de ellos no nos afectarán. Lo que pensamos como una terrible pérdida no lo es tanto, y que cuando ocurra no será tan terrible si sabemos asimilarlo como parte del proceso de la existencia y del acaecer del mundo[2].



[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Epicteto
[2] http://reflexionandoconlossabios.blogspot.mx/2012/12/reflexionando-con-el-sabio-epicteto.html

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Si la empatía no se te da naturalmente, ve por ella

Probablemente ya hayas escuchado hablar sobre la empatía. Sin embargo, es importante aclarar que no es lo mismo que simpatía, ya que ésta última está relacionada a un estado emocional que permite a las personas percibir una situación de manera similar a otra, pero no requiere de una comprensión. En cambio, la empatía es un sentimiento y capacidad de comprender los sentimientos y emociones de los demás, intentando experimentar o sentir de forma objetiva lo que siente otro individuo. O como algunas personas lo definen “ponerse en los zapatos de la otra persona”.

Si tienes la habilidad de empatizar con los demás, obtendrás más cosas positivas a que si no lo tienes. En cualquier entorno, tú puede ser más eficaz si tienes una clara percepción de cómo se sienten las personas que te rodean, los que conviven o trabajan contigo. La empatía puede ser la clave para entender a los demás y acercarte más a ellos, interesándote activamente en sus preocupaciones y recoger las señales de lo que se sienten y piensan.

Interesarte activamente en las otras personas, no significa que estés interesado en sus vidas como lo haría una persona impertinente y que lo utiliza para comunicarlo a los demás sin su autorización. Interesarte activamente significa comprender sus motivaciones, los problemas que bloquean sus relaciones interpersonales y/o profesionales. Por lo contrario, la carencia de empatía, puede desarrollar relaciones poco afectivas o negativas.

¿Recuerdas cuando has estado conversando con alguien y no te presta atención? ¿cómo te has sentido en esas ocasiones?

Cuando una persona no te dedica la suficiente atención o parece no interesarse en tus comentarios, establece una barrera invisible entre ambos. Hay una carencia de empatía. Sin embargo, quien lo desee, puede mejorar ese aspecto de su vida y  en sus relaciones interpersonales.

Gran parte de una comunicación empática consiste en saber escuchar. Antes que hablar, debemos escuchar activamente. Puedes empezar a practicarlo con tus familiares, escucha tanmbién a otras personas. A todos nos gusta ser escuchados. Pregunta cómo se sienten, qué piensan de tal o cual cosa.

Cuando te encuentres en alguna reunión, de cualquier tipo, pregunta qué piensan sobre el tema de la reunión, de lo que se dijo, de lo que pasó. 

  • Procura apagar tu móvil, a menos que esperes una llamada muy importante.
  • Procura no entrar en debates, se trata más de escuchar, comprendiendo el sentir de tu interlocutor.
  • Hazles preguntas y escucha atentamente la respuesta.



Mientra más lo practiques, más fácil te resultará cada vez, y más sincera será tu conversación.

El hacer contacto visual es otro aspecto importante para desarrollar la empatía y como un precursor para escuchar. No puede establecerse una comunicación empática cuando a una persona no se le mira a los ojos. La empatía comienza con un deseo de entender mejor a los demás y no tratar de leer la mente, cosa imposible, por lo menos, hasta ahora.

Merges Gupta, experta en liderazgo, nos da un ejemplo de un hecho que le sucedió a un cliente suyo, gerente de ventas de una empresa de mobiliario de oficina.
Este gerente discutía con uno de sus empleados sobre una próxima visita de ventas con un cliente potencial. El empleado parecía reacio a asistir a la visita, y varias veces sugirió que la visita sería más eficaz si se postergaba una semana. Sin embargo, esta era una excelente oportunidad que el gerente no quería demorar, y siguió presionando para asistir. Después de varios minutos de insistir, preguntó si había alguna razón por la que debería retrasar la visita, y el empleado finalmente admitió que esa semana le era difícil porque era el primer aniversario del fallecimiento de su madre, y le preocupaba no poner toda su atención en el tema. ¡Esto cambió el enfoque de gerente! Se puso en los zapatos del empleado. Formuló las cosas de manera diferente. Le comentó lo difícil que sería para el empleado esa semana, y que si no se sentía cómodo, lo entendería, pero si creía que podía asistir, lo acompañaría en esta visita. La actitud del empleado cambió y aceptó hacer la visita de ventas en esa semana como estaba planeada originalmente.

En el momento en que el gerente ejerció la empatía, aprendió que no obtendría lo que deseaba de otra manera más que observando  las cosas desde la perspectiva del empleado, lo que le permitió ofrecer una alternativa. La empatía cambió su interacción, de la confrontación a la colaboración. ¡La empatía funciona!

martes, 6 de diciembre de 2016

Ya no soporto la conducta de mi hijo

Con mucha frecuencia, los padres y maestros se quejan de la "mala conducta" de algunos de sus hijos o alumnos. Sin embargo, muchas de estas conductas se originan por errores en la crianza parental, o en la manera de conducir la clase por parte de los mentores. La conducta de los niños no surge de manera espontánea, sino que es aprendida de los modelos que obtiene de su entorno cercano. 


Cuando se practica una crianza positiva o democrática en la familia, se espera un niño adecuadamente integrado al tejido social correspondiente a su cultura.

A padres y maestros, lo que más les inquieta de los niños es saber si esperan tener niños "normales", o si se trata de un “niño problema”, por ello, es importante que padres y maestros puedan reconocer algunas conductas disruptivas en el niño, para, de esa manera, poder ofrecerles la ayuda que pudieran estar necesitando.

La llamada “mala conducta” es aquella que presentan algunos niños que parece que “se portan mal” todo el día. Otros, manifiestan conductas hostiles bajo ciertas condiciones ambientales. Otros más, no muestran problemas evidentes de conducta, pero en determinados momentos y condiciones desafían a la autoridad. No confundir las conductas disruptivas con simples travesuras de niños debido a su naturaleza inquieta.

Distinguir los diferentes comportamientos de los niños es importante para establecer un diagnóstico diferencial entre cada uno de ellos y poder determinar la probable necesidad de tratamiento en el manejo comportamental, o bien, si sólo se trata de su comportamiento habitual y normal. Y en este esfuerzo deben comprometerse padres y maestros, pero especialmente, los primeros.

Se recomienda, observar si la conducta de interés se ha manifestado por un periodo mayor a tres meses. Esto es así porque la vida de los niños atraviesa por diferentes etapas durante su desarrollo, y puede tratarse de algún problema transitorio que no durará mucho tiempo.

A manera de guía, enseguida se describen algunas de las conductas más comunes que presentan los “niños problema”:

Agresividad. Consiste en agresión física o verbal y reiterada a los demás, en el salón de clases, en el patio de recreo o en reuniones familiares.

Problemas de aprendizaje. Son manifestaciones de deficiencias en las habilidades cognitivas propias de la edad del niño. Estos problemas pueden tener diversas causas que debe ser evaluado por un profesional. Aunque también puede tratarse de problemas de visión, de sordera, motor, etc.

Trastornos del Déficit de Atención. Puede tratarse del síndrome con o sin hiperactividad o  el de atención dispersa. Se trata de niños que son sumamente distraídos y olvidadizos, que requieren de mucha atención y paciencia de padres y maestros. Son niños que aprenden perfectamente si se les atiende adecuadamente, aunque con frecuencia parecen olvidar todo, no atienden instrucciones, no captan el contenido de lo que leen y pueden ser sumamente inquietos. Le resulta muy difícil mantener su atención o concentrarse por mucho tiempo.

Baja autoestima. Los niños con este trastorno son introvertidos, evitan a otras personas y conviven poco o nada con sus compañeros, procuran pasar desapercibidos, su tono de voz es generalmente muy bajo, hablan poco y temen a la crítica, les avergüenza ser el foco de atención, son indecisos e inseguros.

Trastornos del sueño. Los niños que padecen de trastornos del sueño pueden estar presentando alteraciones neurológicas. Los padres deberán observar que el niño duerma la cantidad adecuada de horas de acuerdo a su edad y evitar distracciones que los mantengan despiertos durante la noche, además de observar si el niño despierta constantemente, si camina dormido, rechina los dientes (bruxismo), si habla o llora dormido (somniloquia) o si padece pesadillas frecuentes.

Entre los factores de riesgo para los problemas de conducta, se encuentran:

Entre iguales: Las conductas agresivas en clase, el rechazo de los iguales, la asociación con iguales desviados, la destrucción de la propiedad o vandalismo, las respuestas ineficaces del profesorado y el clima de clase inadecuado.

En la familia: Bajo nivel económico, actividades inadaptadas de los padres, estilo educativo ineficaz, baja supervisión o control, alto conflicto familiar, bajo apoyo emocional y disciplina inconsistente

Individuales: Pobres destrezas en el manejo de conflictos-ataques de ira, pobres habilidades sociales, acceso a armas, modelo atribucional externo, experiencias de humillación o rechazo, patrón de amenazas /maltrato a otros, ser víctima de abuso o negligencia (físico, emocional o sexual), relaciones pobres /aislamiento, dificultades de aprendizaje


Es importante que, antes de etiquetar a los niños como "problema", sean observados con cuidado y, si es necesario, acudir a la opinión de un experto en la conducta infantil y poder saber si requiere de ayuda psicológica o médica debido a alguno de los problemas ya mencionados en el cuerpo del artículos u otro.

La guía de un psicólogo siempre será de gran ayuda para corregir las conductas disruptivas que pudiera estar presentando el niño. No todo es castigar y/o premiar.

lunes, 31 de octubre de 2016

El Día de muertos y su relación psicológica

En los pueblos mesoamericanos, se han generado creencias en torno a la muerte desarrollando una serie de ritos y tradiciones para venerarla, honrarla, espantarla o, incluso, burlarse de ella.
El Día de Muertos es una festividad que se celebra cada año en México y en los países de América Central en honor a los difuntos los días 1 y 2 de noviembre, aunque en algunos lugares comienza desde el 31 de octubre, coincidiendo con las celebraciones católicas del Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

El culto a la muerte en México ya se practicaba mucho antes de la conquista española. Posteriormente, los evangelizadores utilizaron el sincretismo religioso para fusionar las tradiciones de los antiguos pueblos mesoamericanos con las tradiciones europeas y así, poder implantar el cristianismo entre dichos pueblos.
Las personas aprenden desde niños, respecto a la tradición de celebrar la muerte de manera alegre y festiva. Si bien no deja de ser un duelo debido a la pérdida de un ser querido, cada 1 y 2 de noviembre, por sobre la tristeza, en dichas festividades se honra su memoria y su paso por la vida,  agradeciendo el regreso de su alma en estos días.
La muerte, en estas fechas, es concebida como un proceso durante el cual, el difunto regresa de su descanso eterno y llega hasta el altar, donde encontrará los alimentos que, en vida, eran de su gusto y preferencia. Para los familiares el difunto es una presencia viva que renace cada año en las mismas fechas para recordar lo mucho que se le quiere.
Desde el punto de vista psicológico, la fiesta de muertos, es un momento durante el cual, los familiares reflexionan sobre lo efímero de la vida, los momentos perdidos por la ausencia del ser querido, se toma consciencia de la propia existencia, se agradece la vida y se perdonan los agravios; representa una oportunidad para amoldarse a la cultura, a el contexto social y reflexionar sobre la ausencia de quienes se han adelantado en el camino de la eternidad. Así como tratar de vivir una vida lo más agradable posible. Permite a los deudos, reconciliarse con aquellos que, en su momento, pudieron haber tenido diferencias, sanar heridas emocionales y mejorar su relación con sus semejantes vivos.

Desafortunadamente, la fuerte influencia anglosajona tiene, cada vez, mayor presencia en la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares, generando inquietud entre quienes desean preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana, sobre otras celebraciones extranjerizantes.

jueves, 27 de octubre de 2016

Terror en las escuelas, el bullying

Un estudio realizado por la Secretaría de Educación del DF, revela que el 77% de los estudiantes de primaria y secundaria de la Ciudad de México se asume como víctima, agresor o testigo de maltrato e intimidación hacia sus compañeros. Estamos refiriéndonos al acoso escolar o bullying.

El 14 de mayo de 2014, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el bullying cobró la vida de Héctor Alejandro Méndez Ramírez, de 12 años, quien falleció a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico provocado por cuatro compañeros del primer grado de la Secundaria No. 7 “Eleazar Gómez”. Los menores lo tomaron de pies y manos y lo arrojaron contra la pared. Al caer, el niño se golpeó la cabeza y poco tiempo después le fue declarada la muerte cerebral. Madres de familia se manifestaron con cartulinas que decían: “Queremos justicia” y “Acabemos con el bullying”. Éste es sólo uno de muchos casos de este tipo de acoso (Revista Proceso).

El bullying es una forma característica y extrema de violencia escolar, que se presenta de forma verbal, físico o psicológico. Y se produce reiteradamente a lo largo del tiempo, dentro o fuera del aula o a través de las redes sociales (ciberbullying). Predomina la violencia emocional y entre los protagonistas de este tipo de acoso escolar suelen estar niños y niñas que comienzan su período de la adolescencia. Las niñas representan un mayor porcentaje entre las víctimas, que el de los niños.

No todas las peleas de niños son necesariamente bullying y son, de alguna manera, parte de su desarrollo. En cambio, el bullying es un ataque persistente en un sentido u otro y dónde se presente es malo. Y no respeta condición social. Sin embargo, uno de los grandes problemas actuales es el ciberbullying que se da mayormente en los sectores más favorecidos.

El bullying se relaciona más con la apariencia: sobrepeso, características singulares, usar anteojos, no tener ropa de moda o de marca, tener dificultades de aprendizaje o de lenguaje. Y un promedio de 16 niños se suicidan cada año por bullying en el país.

Entre los factores que favorecen la aparición del bullying está la crianza parental. Se recomienda:
Educar con valores, que vivan y se comporten de acuerdo con lo que la sociedad y la familia consideran bueno, correcto, digno y justo. Son las creencias o aspiraciones de las personas, las familias y la sociedad que guían las decisiones y la conducta. Por ejemplo: la justicia, la equidad y la igualdad, entre otros
Hábitos saludables tales como: la higiene, el ejercicio, la lectura, la alimentación sana, entre otros.
Ambiente seguro, donde el papel de los profesores es crucial, pues un docente firme que genera un ambiente de seguridad para todos, evita de manera importante la propagación del bullying.
Evitar los juegos violentos en el plantel escolar evita accidentes, trátese o no de bullying.

Entre los diferentes tipos de acoso escolar (bullying) están:
  •   Físico: Agresión directa de los acosadores que buscan inducir el miedo; intimidan, amenazan, hostigan físicamente o acosan a la salida del centro escolar.
  • Psicológico: Minan la autoestima de la víctima con humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagan rumores, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas con lenguaje sexual indecente, provocan miedo, para obtener objetos o dinero u obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere hacer…
  • Social: Excluyen y aíslan a la víctima. Distorsionan la imagen social del niño y “envenenan” a otros contra él; amedrentan, apocan o consumen emocionalmente al niño mediante una acción intimidatoria. Impiden a la víctima participar, ignoran su presencia las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.


Las víctimas son más vulnerables a padecer problemas emocionales como: trastorno por estrés postraumático, depresión y trastornos del ánimo a medida que crecen.

Consejos para prevenir el bullying
  1. Ayuden a su hijo a resolver los problemas sin violencia.
  2. Fomenten valores como responsabilidad y solidaridad con sus hijos.
  3. En casa, eviten los gritos, golpes o insultos, recuerden que los niños son un reflejo de los que viven en casa.
  4. Enseñen a sus hijos a controlar sus emociones e impulsos.
  5. Determinen los límites en su conducta.
  6. Relaciónense y conozcan a los amigos de sus hijos.
  7. Enseñen a sus hijos a reconocer sus propios errores y a ofrecer disculpas si fuera necesario. Si su hijo es un acosador, busquen la forma de ayudarlo.
  8. Los padres del niño o adolescente acosado deben trabajar conjuntamente con la escuela para resolver el problema de forma inmediata.
  9. Pidan ayuda a los profesores y escuchen todas las críticas que les den sobre su hijo. Manténgase informados de cómo la escuela está tratando el caso y los resultados obtenidos.
  10. Nunca dejen de demostrarle amor a su hijo, pero también deben hacerle saber que no permitirán esas conductas agresivas e intimidatorias; además, dejen muy claras las medidas que se tomarán a causa de su comportamiento.
  11. Si su hijo es acosado, observe a su niño, escúchelo, dialogue y mantenga la calma. Dígale que no es culpable y refuerce su autoestima. Dele la oportunidad de ampliar su círculo de amigas o amigos, mantenga una buena comunicación basada en la confianza.



Promovamos en nuestros hijos, el respeto a los demás. Un ambiente seguro, proporciona al niño, estabilidad emocional para crecer sin temores y feliz.

sábado, 15 de octubre de 2016

La depresión afecta a niños y adolescentes, no sólo a los adultos

La depresión, no es sólo un asunto de adultos, también está afectando emocionalmente a muchos niños y adolescentes. Hoy se sabe que la depresión infantil y adolescente puede surgir, como en los adultos, a causa de cambios importantes en la vida de la persona y debido al estrés como respuesta a muchas y diversas situaciones.

Los adolescentes propenden más a deprimirse, sobre todo, cuando su vida atraviesa por eventos estresantes como cuando tienen baja autoestima, son hijos muy autocríticos o tienen poco control sobre los acontecimientos negativos.

Las niñas adolescentes, por su parte, presentan un mayor riesgo de experimentar depresión que los niños. Así también, una historia familiar donde existan antecedentes de depresión pone en riesgo a los adolescentes.

Entre los eventos que pueden causar depresión en los adolescentes, se encuentran: la agresión o acoso escolar, el abuso o maltrato físico o emocional, el déficit de habilidades sociales, las dificultades de aprendizaje, enfermedades crónicas, errores de crianza o cuidados deficientes y acontecimientos estresantes como la pérdida de uno de los padres por muerte o por divorcio.

Muchos adolescentes con depresión suelen presentar trastornos de ansiedad, trastorno de déficit de atención con hiperactividad (THDA), trastorno bipolar o trastornos alimentarios (bulimia y anorexia), etc.

La depresión puede cambiar la forma como los adolescentes se ven a sí mismos y a sus vidas, así como a las personas de su torno. Estos jóvenes, por lo general, ven todo de forma más negativa y asumen que los problemas no tienen soluciones favorables.

En cuanto a los síntomas, todos o algunos pueden estar presentes, como los cambios en el apetito, poca o nula concentración, dificultad para tomar decisiones, episodios de pérdida de la memoria, fatiga, sentimiento de agitación, inquietud e irritabilidad, baja autoestima, desesperanza, tristeza u odio hacia sí mismo, pérdida del interés o placer en actividades que antes fueron divertidas, pensar o hablar acerca del suicidio o la muerte, problemas para dormir, sueño excesivo o somnolencia diurna, actitud desafiante, conducta delictiva, comportamiento irresponsable, rendimiento escolar deficiente; baja en las calificaciones, distanciamiento de la familia y los amigos, consumo de alcohol u otras sustancias ilegales. El suicidio es un riesgo latente en estos adolescentes con depresión.

La depresión en niños y adolescentes es, a menudo, difícil de diagnosticar, debido a que los adolescentes sin depresión tienen altibajos en su estado anímico, los cuales pueden alternar en cuestión de horas o días. Y a veces, cuando se les pregunta, dirán que no están tristes.

Los adolescentes con depresión deben estar atentos a cualquier signo que indique que su condición está empeorando y reaccionar cuando esto suceda. Se recomienda practicar actividades recreativas como el deporte u otra que les proporcione un disfrute o distracción. El uso y/o abuso de alcohol o fármacos afectan al cerebro del adolescente con depresión, empeorando, con el tiempo, la condición depresiva, pudiendo alterar su capacidad de discernimiento respecto al suicidio.

Si usted se encuentra en situación de riesgo, hable con alguien de confianza respecto a cómo se está sintiendo, y procure acercarse a personas afectuosas y positivas.


Casi todos los adolescentes con depresión se benefician de algún tipo de psicoterapia, la cual favorece un buen espacio para hablar de sus sentimientos, pensamientos, preocupaciones y aprender formas para manejarlos adecuadamente.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Mi pareja me pega, pero no quiero perderlo

“¡Mi novio me pegó una cachetada pero siento que fue por mi culpa AYUDENME!, ¿Le pegué a mi novia y estoy arrepentido… qué hago para que me perdone?, Mi esposo me pegó anoche y no sé qué hacer el día de hoy. Consejos por favor... me siento muy triste”.

Este tipo de mensajes se observan con frecuencia en la red, y en la consulta psicológica. Gente solicitando ayuda y consejo. Aunque la mayoría son mujeres, también hay hombres, los menos, quienes viven esta situación de violencia intrafamiliar.

El Dr. Ernesto Lamoglia, psiquiatra, menciona que: “Cualquier relación que cause dolor a una de las partes es destructiva, no importa cuánto cariño pueda haber. Nadie merece ser maltratado.  Una relación dolorosa es algo que nadie desea en su vida”. Cualquier relación donde esté presente el abuso y el daño físico o emocional es una relación enferma, anormal.

Las relaciones destructivas son más comunes de lo que pudiéramos suponer. Cualquier persona puede ser un enfermo emocional. Muchas de las personas que practican hoy la violencia en sus hogares, fueron jóvenes que vivieron esta situación, y que después como adultos han replicado el mismo patrón. Algunos de ellos proceden de familias con violencia, otros no.

Lo más peligroso de una relación destructiva es permanecer en ella. Una persona sana debe alejarse. Es importante reconocer el abuso sin importar de quien provenga de: familiares, amigos, novios, compañeros o maestros e incluso en el trabajo. En una relación destructiva, la conducta del abusador y la víctima son anormales. La relación cada día es más peligrosa, de los insultos se pasa a los golpes en cuestión de minutos. Ambos sujetos están enfermos y requieren ayuda profesional si desean salir de esa relación enferma, solos difícilmente lo van a lograr. Las personas violentas no están buscando a quien maltratar, tampoco las víctimas están conscientes de que buscan un maltrato y, sin embargo, ambos se encuentran. Cuando alguien depende sentimentalmente de otra persona, su vida puede convertirse en un caos emocional, y hará lo que sea necesario para retenerla, hasta aceptar todo tipo de vejaciones.

El abuso o maltrato físico busca causar dolor, lesionar con o sin objetos son formas de violencia física. A veces las lesiones son evidentes y en otras no. La violencia más dañina para un menor es el abuso sexual. Es un crimen penado por la ley. Sea causado por el padre u otra persona es un crimen aberrante y no debe ni puede permitirse. La pornografía, el exhibicionismo, la prostitución infantil, ser forzado o presenciar el acto sexual de otros, son formas de abuso sexual. Quien convence, obliga o permite a un menor de edad a realizar cualquiera de estos actos es un delincuente que debe ser denunciado.

El abuso emocional puede ser igual de dañino, y más difícil de identificar, pero las heridas duelen igual, por más tiempo y dañan el carácter, es violencia disfrazada. El desgaste psicológico es devastador. Ataca la identidad de la persona, disminuye gradualmente su individualidad, rebaja su autoestima, sin compasión, ni respeto.

Muchos padres abusan emocionalmente de sus hijos, los hombres de sus esposas o viceversa, maestros de sus alumnos, superiores de sus inferiores o un amigo del otro. El agresor lo disfraza, una pregunta, un sarcasmo, una burla, una indirecta, una sonrisa o una simple observación; busca herir, y trata de hacerlo en público para que hacer más daño. Puede ser muy leve, es constante, lenta y sutil. No deja rastros físicos. Los ataques velados son tan cotidianos que parecen normales. El agresor intenta manipular a su víctima, hacerlo sentir culpable. Desestabiliza a la víctima y lo somete completamente, se bloquea y no reacciona o lo hace con miedo, lo cual exacerba la ira del abusador. Cae en un círculo vicioso de estrés, depresión y dolor, mucho dolor.

El hogar, que debería ser un espacio de solidaridad, apoyo mutuo y crecimiento
personal se convierte en un infierno para todos los miembros. Temen que en cualquier momento pueda producirse un episodio caótico; el miedo es constante, cotidiano. La vida de los demás gira en torno de la persona violenta, tienen miedo a hablar o hacer cosas que desate la furia del agresor. La relación es desigual, con la superioridad del agresor y la posición vulnerable de la víctima. La comunicación se vuelve difícil.

Se sospecha de abuso cuando se perciben los siguientes síntomas:
1.       Moretones, cortadas, quemaduras, huesos rotos.
2.      Signos de depresión y patrones alternados de subidas y bajadas de peso.
3.      Daños autoinfligidos, cambios en la alimentación, mencionar el suicidio.
4.      Dificultad en la relación con los padres o figuras de autoridad.
5.      Problemas para manejar la ira.
6.      Bajas repentinas en las calificaciones
7.      Alejamiento de amigos o cambio del tipo de amistades.
8.     Abandono de actividades que antes disfrutaba.
9.      Actitud delictiva o agresividad en la escuela.
10.  Promiscuidad
11.   Problemas con la autoridad, incluyendo robo y vandalismo.
12.  Consumo de drogas y consumo de alcohol.
13.  Conducta escapista.

Comportamientos comunes de una relación destructiva:
1.      El agresor se adjudica el derecho de controlar la vida y conducta de su pareja
2.     La víctima renuncia a personas y actividades eran importantes en su vida.
3.     El agresor desvaloriza las opiniones, sentimientos y logros de su pareja.
4.     Cuando la víctima hace algo que le disgusta al agresor, éste vocifera, manotea, amenaza o castiga con un silencio colérico.
5.      La víctima, a fin de no disgustarlo, tienta el terreno y ensaya lo que le dirá. Vive con miedo constante.
6.     La víctima se confunde ante los bruscos cambios de su pareja que, sin manera de preverlos, van del dulce encanto a la cólera.
7.      La víctima se siente perpleja, desorientada o fuera de lugar frente al otro.
8.     El agresor es sumamente celoso y posesivo.
9.      El agresor culpa a su pareja de todo lo que funciona mal en su relación.

Sabemos que las relaciones perfectas no existen, siempre habrá diferencias que habrá que conciliar y negociar,  y a veces alguien tendrá que ceder. El problema es cuando quien cede siempre es el mismo.

Recomendaciones:
1.       No se quede callada(o). El silencio es el principal aliado del agresor.
2.      Eleve su autoestima y libérese de sentimientos de culpa.
3.      Termine la relación de manera tajante y definitiva. Aun cuando le signifique mucho dolor.
4.      Busque ayuda profesional para resolver el problema de la dependencia, y evite otra relación de abuso y repetir el ciclo.


Referencia: Lamoglia, E. (2003). El amor no tiene por qué doler: Cómo reconocer una relación destructiva. Centro de educación emocional y servicios psicológicos.